Una escuela que apuesta por el pacto educativo

Una escuela que apuesta por el pacto educativo
12.10.2018

Desde el inicio de la democracia en España se han sucedido seis leyes educativas. Entre 2008 y 2014 se han realizado 450 reformas educativas a nivel internacional. “El mundo está en emergencia educativa”, ha alertado el filósofo José Antonio Marina, una de las voces más cualificadas y más respetadas en este ámbito. Y en España esa emergencia educativa es claramente manifiesta. En este clima se ve imprescindible caminar con acuerdos, acordar un pacto educativo que sintetice “todos los intereses legítimos” y elimine la inestabilidad y el “lío mental” que sufre la escuela española.

Hay un axioma que se replica en miles de foros sobre educación y resume la incertidumbre que reina ante el presente y el futuro de la escuela. La dijo el ex secretario de Educación de Estados Unidos, Richard Riley: “Estamos preparando a nuestros estudiantes para trabajos que aún no existen, en los que tendrán que usar tecnologías que no han sido inventadas, para resolver problemas en los que no hemos pensado todavía”.

Más allá de si existe una opción real de cerrar un pacto entre fuerzas políticas dispares, la cuestión de fondo es hacia dónde se debe encaminar un sistema educativo en ese panorama de cambios vertiginosos al que alude Riley, situando la educación en el vértice de las preocupaciones ciudadanas.

La educación es el sexto problema del país señalado en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) pero está lejos de las grandes preocupaciones. Son la mitad de los que citan la crisis, preocupa tres veces menos que la corrupción y siete menos que el paro. Quizá esa falta de impulso ciudadano esté detrás de la falta de motivación política para llegar a acuerdos.

La esencia de un pacto de Estado es procurar un acuerdo estable sobre ciertos temas o sobre ciertas reglas del juego para lograr mayor eficacia en la solución de los problemas.

Un pacto de Estado para la igualdad educativa será posible siempre que no se piense en instrumentalizar ideológicamente la escuela, sino, simple y llanamente, en la educación que merecen nuestros alumnos.

¿Y sobre qué debe hacerse el pacto? Sobre aquellos temas que por su relevancia necesiten ser resueltos antes de ponerse a diseñar políticas concretas: la financiación; la relación entre escuela pública, concertada y privada; los diseños curriculares; los sistemas de evaluación; la autonomía de los centros… Y un asunto fundamental, porque su protagonismo en la calidad educativa es indiscutible: la profesión docente.

Y sería conveniente que en la elaboración del pacto participe la mayor cantidad posible de agentes sociales que tengan alguna relación con el mundo educativo. La transformación de la escuela no se consigue por ley. Los mejores expertos en cambios educativos piensan que la transformación no puede hacerse solo de arriba abajo. La gestión ha de hacerse de abajo arriba. Por esa razón, sería conveniente implicar en ese pacto a políticos, familias, docentes, mundo empresarial, sindicatos, organizaciones profesionales, municipios, fundaciones, etc.

Pienso que no habrá mejora en nuestra escuela hasta que durante unos meses no aparezca la educación en el primer lugar de las preocupaciones ciudadanas en las encuestas del CIS.

Pie de foto imagen principal: “Alumnos del colegio de San José de Salesianos Salamanca-Pizarrales”.

Ángel Astorgano. Coordinador Nacional de Escuelas Salesianas

http://boletin-salesiano.com/?p=18810